jueves, 6 de junio de 2013

Ensayo La tierra llora a consecuencia del hombre

La tierra llora a consecuencia del hombre Con base en las experiencias humanas y el padecimiento del planeta que lo debilita conforme este avanza, básicamente por la ausencia de valores para preservar los ecosistemas que se habitan, cada vez es más frecuente la redacción de publicaciones y artículos orientados a despertar al hombre, para que reaccione antes de que el daño ocasionado sea irreversible. No obstante, vale la pena cuestionarse si esta situación ¿será la punta del iceberg de una muerte anunciada sino se cambia de actitud hacia nuestro planeta? Todos estamos en un mismo contexto: la humanidad, la tierra, el universo, la naturaleza; y todos somos copartícipes y responsables de preservar la biosfera, y vivir en un ambiente saludable. Por consiguiente, ¿qué es lo que se debe resolver? ¿Será el desarrollo desmedido de la humanidad sin conciencia de preservación del medio? o ¿Será re-direccionar la búsqueda incansable de la riqueza que va en detrimento de la humanidad? El desarrollo acelerado de los pueblos y la sed de crecimiento económico fomentan la irracionalidad en los seres humanos, quienes sin principios ni respeto a las normas sociales y el equilibrio del planeta, ensanchan cada vez más las brechas sociales entre los hombres. El egoísmo desmedido que fortalece la injusticia, la pobreza, la ignorancia y las amenazas a los conglomerados sociales, a los sistemas ecológicos, a los grupos familiares y a los sectores individuales es una tendencia nociva que carcome el desarrollo humano y la vida del planeta: nuestro hogar. Ante este escenario ¿cuáles son los retos venideros? ¿Es una decisión individual? ¿Es una decisión colectiva? Para minimizar los efectos del daño generado y evitar las catástrofes y la destrucción del medio, se deben fortalecer los conglomerados sociales para cuidar el ambiente y salvaguardar al hombre de sí mismo. El contexto mercantilista supera la esfera de los valores sociales, comunales y ambientales; como si fuera la única herramienta de un equilibrio y posicionamiento del hombre en la historia; pero, ¿cuál historia? No existirá humanidad ni planeta que sobreviva para escuchar el recuento de los hechos que destruyeron nuestro planeta, nuestro hogar. Esta percepción de avance, si preservar el ambiente, sin fortalecer el “ser” sino al “poder”, está destruyendo la biosfera. Por consiguiente, se habla de responsabilidad universal, esto es ¿la suma de las responsabilidades individuales? ¿Cómo se articula esa responsabilidad universal sin menospreciar las nacionalidades, las razas, las costumbres o las expresiones nacionales? Esa responsabilidad se orienta hacia el bienestar de todos, en el ahora y en el mañana, con la convicción del lugar que ocupa cada ser en el planeta. Una visión integral con base en fundamentos éticos, con la esperanza de fortalecer los principios y las normas sociales e interdependientes, y una coexistencia sostenible en el planeta. De esta manera, se enfocan principios interdependientes orientados hacia el respeto de la comunidad y de la vida; hacia el derecho de poseer una “pequeña parcela de tierra” con la responsabilidad de proteger los derechos de todos; hacia el respeto por la persona y su derecho de vivir; hacia la promoción de un estilo de vida seguro; hacia las acciones presentes que generan efectos positivos futuros; hacia la transmisión de valores, tradiciones e instituciones a las generaciones futuras por medio del conocimiento y la experiencia. No obstante, todos estos compromisos requieren de una integridad ecológica para adoptar planes de desarrollo sostenible como agentes dinámicos de cambio y recuperar las especies y ecosistemas, para combatir fuerzas exógenas que dañan las especies y un manejo adecuado de los recursos renovables y no renovables; de un método de protección ambiental para evitar los daños irreversibles en el ambiente, y asegurar la toma de decisiones para evitar la contaminación; y, finalmente, de adoptar patrones de producción para reutilizar los recursos y asimilar los desechos residuales con una conciencia de preservación y eficiencia en el uso de energía, con las estrictas normas sociales y ambientales. Según lo expuesto, se puede hablar de justicia económica y social si se erradica la pobreza con garantía a la educación y los servicios básicos; si se promueve el desarrollo humano con una distribución equitativa de la riqueza; si se afirma la igualdad y la equidad de género para garantizar los derechos humanos de todos; si se elimina la discriminación en todas las expresiones libres de pensamiento y actuación. En síntesis, el hombre es el que tiene en sus manos la respuesta, el poder para cambiar el rumbo de la destrucción iniciada por él mismo, el poder para avanzar y legar un mundo mejor a las nuevas generaciones (por trillada que parezca la frase), ¿Cuántas cartas a la tierra necesita para actuar? Será que espera quedarse sin un mundo donde vivir o que la naturaleza le castigue por el llanto que ha derramado durante tantos años. No existe ninguna excusa; por el contrario, muchos razonamientos evidencia la mala actuación. Es un tema de conciencia moral y principios para una convivencia social. ¡Hombre: despierta ya, que la naturaleza está pasando la factura por el daño ocasionado, y con lágrimas en sus veredas, arrastrará a la humanidad¡